Phu Quoc (Phú Quốc), la isla más extensa y paradisíaca de Vietnam, situada en las cálidas y transparentes aguas del Golfo de Tailandia a escasa distancia de la costa suroeste de Camboya, es el destino de ensueño para los amantes de las playas vírgenes, la desconexión tropical de lujo y la naturaleza marina. Con una silueta en forma de lágrima que abarca casi seiscientos kilómetros cuadrados de superficie, más de la mitad de su territorio está protegido bajo el Parque Nacional de Phu Quoc, reconocido como Reserva Mundial de la Biosfera por la UNESCO por sus selvas primarias, cascadas de montaña y rica biodiversidad costera.

El gran imán de Phu Quoc reside en sus espectaculares arenales dorados y níveos bañados por un mar turquesa calmo y cristalino que nada tiene que envidiar a las costas más afamadas del trópico. En el sureste brilla con luz propia Bai Sao (la Playa de las Estrellas), famosa internacionalmente por su arena blanca ultrafina de tacto aterciopelado que no quema al pisarla, sus aguas transparentes y someras que parecen piscinas naturales y sus cocoteros inclinados con columpios rústicos de madera acariciando las olas. En la costa occidental, la extensa franja de Bai Truong (Long Beach) regala atardeceres dorados y ardientes sobre el horizonte marino que congregan a viajeros en sus exclusivos beach bars y hoteles de diseño.

En el extremo sur de la isla se extiende el Archipiélago de An Thoi, un conjunto de quince islas e islotes deshabitados rodeados de arrecifes de coral rebosantes de vida marina donde se organizan cruceros en catamarán, salidas de buceo y snorkel en enclaves vírgenes como Hon Thom, Hon Gam Ghi y Hon May Rut. El acceso a este archipiélago cuenta con una atracción de categoría mundial: el Teleférico de Hon Thom, el teleférico sobre el mar más largo del planeta (casi ocho kilómetros sin escalas), que sobrevuela a más de cien metros de altura aguas turquesas y pintorescas flotas de barcos pesqueros multicolores.

Phu Quoc atesora asimismo una personalidad agrícola y cultural profundamente arraigada. La isla es célebre por producir la mejor salsa de pescado tradicional de Asia (Nước mắm Phú Quốc), añejada durante meses en gigantescas cubas de madera de bosque tropical con anchoas fermentadas y sal pura marina, sus fértiles plantaciones de pimienta negra aromática y sus factorías de perlas marinas cultivadas. Al atardecer, el mercado nocturno de Duong Dong tienta con parrilladas de marisco vivo, erizos de mar al carbón con cacahuetes y rollitos de helado tailandés en una atmósfera festiva y cosmopolita.